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Tabúes y prejuicios sexuales masculinos

Los tabúes y prejuicios sexuales de ellos también se ponen de manifiesto evitando en ocasiones una relación plena y satisfactoria.

La propia conducta social nos hace ver que todo tipo de tabúes y prejuicios tanto de los hombres como de las mujeres aún sigue existiendo. Una serie de ellos que atormenta a hombres inseguros de sí mismos o con malas experiencias sexuales.

El componente cultural hereditario

No hay nada peor en el sexo que el heredar las creencias y mitos que los hombres llevan escuchando desde que son adolescentes y despierta su sexualidad. Para empezar, ellos son mucho más competitivos que las mujeres, y en el terreno sexual también.

Desgraciadamente en los grupos sociales formados por jóvenes, aún es víctima de mofa y flanco de bromas, aquel que por las circunstancias que sean, nunca ha consumado un acto sexual pleno. El tamaño les obsesiona ya desde muy temprana edad. Leen y consultan sobre si su pene crecerá aún más dependiendo de su desarrollo, por lo que la creencia de que a mayor tamaño más virilidad, sigue siendo una obsesión.

También relacionan la longitud y grosor de su miembro a el placer que pueden dar en la cama. Sin tener en cuenta que el sexo es mucho más que el coito, y en el caso de la penetración el tamaño es algo relativo.

La negativa ante las experiencias anales

Otro de los grandes tabúes y prejuicios sexuales masculinos es hecho de relacionar toda practica sexual que implique la penetración anal, con el mundo homosexual. Esa falsa hombría hace que rehusen a muchas prácticas sexuales que podrían ser muy satisfactorias. Incluso más que la penetración o el tan mitificado sexo oral. Hablamos de masajes prostáticos dónde podrán estimularle su punto “G”, conocido en el hombre como punto “P”. Y es que, a tan sólo cinco o seis centímetros del ano, se encuentra la próstata, cuya estimulación por parte de su compañera sexual o mediante juguetes eróticos conduce a un placer infinito. Pero nunca les importará un buen masaje testicular, a pesar de que no sepan corresponder con un buen sexo oral a sus parejas.

Pero las creencias, la falta de información y mantener ese falso sentido de “hombre masculino y viril”, hacen que pocos se atrevan a probar los placeres del masaje prostático. E incluso no les gusta que sus parejas se atrevan a jugar con esa zona tan erógena.

Tomar siempre la iniciativa

Pocos hombres, con tabúes y prejucios, dejan que sus parejas lleven la iniciativa, de principio a fin, en las relaciones sexuales. Para ellos es también poner en tela de juicio su hombría. Mejor dicho, su falsa masculinidad, ya que no hay nada que pueda enriquecer más la vida sexual de una pareja que el intercambio de roles.

Dejarse llevar por una mujer puede, además de ser muy divertido, también muy placentero. Y es que las mujeres tienen mucho que decir, que aportar, y por supuesto conocen las mil maneras de darles placer a un hombre.

No hablamos de dominación inglesa, dura y estricta, aunque un poco de bondage nunca vendría mal. Simplemente de tomar la iniciativa. Por ello quienes se oponen a que sea la mujer quién tome la iniciativa, son víctimas de tabúes y prejuicios masculinos, que no respetan plenamente a la mujer.

Estar siempre dispuesto a practicar sexo

Las falsas creencias de que el hombre siempre desea sexo no son correctas y se confunden con el hecho de que no siempre puede tenerlo cuando quiere. A diferencia de la mujer, que, si un día desea practicar relaciones sexuales, lo conseguirá con poco esfuerzo.

Todo hombre necesita tener alta su libido, no es cierto que siempre tenga ganas de mantener relaciones sexuales. Este es también uno de los tabúes y prejuicios masculinos más comunes que se han heredado de falsas creencias sociales.

Es más, otros hombres pondrán siempre en entredicho a aquel que no siempre esté dispuesto a tener sexo con cualquier mujer.

Sexo de pago, sólo es para quienes no conquistan

También, las múltiples razones por las que un hombre recurre a los servicios de una escort, son cuestionadas en ocasiones como falta de posibilidades reales de tener sexo. Pero los testimonios de ellas mismas corroboran que los hombres que solicitan sus servicios sexuales, desean un sexo mucho más completo que el que suelen mantener con sus parejas habituales.

Las escorts, como las de Madrid, atienden a diario a hombres casados, con pareja estable o con una relación seria. Es más, pocos son los necesitados de sexo en comparación con los que hemos mencionado.

Ellos se sienten atraídos, además de por su belleza, por sus encantos naturales, y cómo no, por la cantidad de servicios eróticos de los que podrá disfrutar en comparación con sus parejas. Además no sólo es sexo sin sentimientos, sino que aprenden mucho más del comportamiento sexual de las escorts y llevarlas a la práctica con sus parejas. Por poner tan sólo un ejemplo, conocerán los tipos de orgasmos de las escorts, y con ello entender más la sexualidad femenina.

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