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Sexo tántrico, una introducción

Todo adulto debe explorar su sexualidad. Saber qué te excita y qué no, qué te reporta placer y qué no, conocerte mejor a ti mismo y descubrir cuáles son tus fantasías y tus deseos más oscuros, es importantísimo para tener una vida sexual plena y satisfactoria.

Para ello, existen distintas maneras. Una parte de la exploración será necesariamente individual, sí, pero para otras requerirás asistencia de una compañera, ya sea tu pareja, alguien con quien simplemente estás quedando para tener sexo o una profesional.

Y es que, profundizar en tu sexualidad te reportará más placer, ayudándote a alcanzar mejores (y más intensos) orgasmos. Por eso, hoy te proponemos probar el sexo tántrico. Descubre tus límites con sexys escorts en Buenos Aires, déjate guiar por profesionales que te enseñarán a prolongar el éxtasis sexual y que te harán vivir una experiencia inigualable.

Y es que el sexo tántrico bebe de religiones como el budismo y el hinduismo, que centran sus prácticas en el concepto del presente, ofreciendo una experiencia sexual que, con la idea del aquí y ahora, se centra en unir mente y cuerpo de manera que el placer reportado por la práctica se intensifique. Para ello, se utilizan diferentes recursos que permitirán retrasar y prolongar el orgasmo, además de incrementarlo. Veamos algunos de los ejercicios que propone el sexo tántrico.

Conectar el uno con el otro

Aunque en un primer momento te puede resultar un poco extraño e incluso vergonzoso, una de las propuestas tántricas consiste en mantener la mirada del otro con la intención de conectar los dos cuerpos. Esta conexión se puede profundizar si atiendes también a la respiración de la otra persona, intentando sincronizáros el uno con el otro. De esta manera, el otro se desnuda y se te hace más cercano, lo que te provocará un mayor disfrute.

Estar concentrado

El sexo tántrico también exige una máxima concentración. Recuerda, la idea es “aquí y ahora”, por tanto, no solo debes ser consciente de qué estás haciendo físicamente, sino que tu mente también debe estar activa y concentrada en aquello que estás haciendo o aquello que estás sintiendo. La idea no es solo dar o recibir placer, sino que seas consciente de lo que se está haciendo, permitiéndote sentir con tu piel y con tu mente al mismo tiempo.

Sentir con todo tu cuerpo

Una de las propuestas tántricas consiste en maximizar el sentido del tacto. Para ello, te proponemos realizar o recibir largos masajes que vayan desde los pies hasta la cabeza, así como dilatar los juegos previos alargando caricias. Desde aquí, la práctica puede centrarse en acariciar o lamer zonas erógenas del cuerpo, e incluso en practicar la masturbación y el sexo oral. Pero, insistimos, es necesario que tanto tú como la otra persona estéis concentrados en lo que estáis haciendo.

Un gran orgasmo

El objetivo de toda relación sexual y, por tanto, el destino final del sexo tántrico es el orgasmo. Sin embargo, tendrás que trabajar para alcanzarlo, precisamente buscando incrementar su intensidad. Para ello, se extenderá la duración del coito ya que deberás tener sexo casi hasta llegar al orgasmo y entonces, justo antes del clímax, frenar y trabajar con la respiración para diluir esas sensaciones. La cuestión es realizar esto varias veces hasta que seas tú quien decidas que ha llegado el momento de alcanzar el orgasmo. Tú controlas tu cuerpo, tú decides y no él.

 

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