Sexo tántrico, la llamada de los sentidos

Sexo tántrico, la llamada de los sentidos

Sexo tántrico, la llamada de los sentidos. El sexo tántrico ya ha pasado de ser una moda, para convertirse casi en una forma de vida de muchos hombre y mujeres que han encontrado en él una realización personal en todos los sentidos, y por supuesto en el sexual mucho más.

Hace una década si asistimos a una especie de boom de personas de mediana edad que buscaron en el sexo tántrico aquello que no les ofrecía el sexo más convencional.

Por lo general, quienes practican sexo tántrico son personas curiosas, ávidas no solo de tener nuevas y placenteras sensaciones sexuales si no también deseosas de llevar las relaciones sexuales a un campo mucho más completo, donde cuerpo y alma sean un todo. Por ello no hablamos de una serie de posturas sin más, sino de entender las relaciones sexuales desde un punto de vista más espiritual, sin dejar de lado lo puramente físico.

Muchas de las personas que han llegado a la práctica del sexo tántrico lo han hecho debido al vacío que le suponía el sexo tradicional. En él intentaron probar de todo, fueron alumnos aventajados en muchas disciplinas y abiertos a probar nuevas experiencias, pero es en el sexo tántrico donde han encontrado la más absoluta paz frente al sexo.

Y es que dentro de los pilares que se recoge en el sexo tántrico es fundamental aceptarse tal y como es uno en toda su plenitud, a la vez que hacer lo mismo con quienes nos rodean. Así, deberemos ser conscientes de nuestras capacidades, nuestras carencias, aquello que nos impide a avanzar tanto en el sexo como en la vida.

Pero hagamos un pequeño paréntesis antes de continuar con las virtudes del sexo tántrico, ya que es conveniente destacar que el conocido como Tantra es toda una filosofía de vida que proviene de Oriente. Su nacimiento se remonta hace unos 4.000 años, y desde entonces se ha convertido casi en una religión con la que comulgan millones de personas en todo el mundo.

El primer pilar la lo hemos mencionado, la aceptación de nosotros mismos y la de los demás. Fundamental para estar en perfecta consonancia con los demás. Y también indispensable para disfrutar del sexo tántrico sin prejuicios ni miedos.

El segundo de los aspectos a tener en cuenta en el tantra es estar abierto a las sensaciones que nos puedan producir los cinco sentidos en la vida. Todos son importantes, ninguno más que otro, y esto extrapolado al sexo ofrece un sinfín de novedosas y placenteras experiencias. Por ello es importante estar dispuesto a dejarse llevar por lo que nos rodea, y durante el sexo a apreciar cada instante abriendo nuestros sentidos más de lo habitual, las sensaciones se multiplicarán.

También el hecho de aprender a expresar tanto sentimientos como ideas es una parte importante en la que hace hincapié la filosofía tántrica. Esto llevado al sexo produce sin duda una mejor comunicación, saber más sobre lo que nuestra pareja desea, o que ella lo sepa de nosotros. Así se abre un sendero donde la comunicación se convierte en la base de un sexo mucho más fluido, mucho más natural, y por lo tanto más reconfortante.

Por esto último, rompemos las caretas que siempre llevamos por la vida, para pedir sin pudor aquello que más nos gusta, que más placer nos ofrece sin pudor alguno.

Para muchos estudiosos del sexo tántrico es fundamental dejarse llevar durante un largo tiempo por algo parecido a lo que conocemos como preliminares en el sexo convencional.

El en sexo tántrico son importante desde las miradas, las fragancias que emanan de nuestro propio cuerpo, las palabras, y por supuesto las lentas pero excitantes caricias. Dejar pasar el tiempo, disfrutar del ambiente creado, y compartir las energías creadas por nuestros propios cuerpos son sin duda los elementos que conducirán a un orgasmo que no tiene nada que ver con el del sexo convencional.

La paz interior, la paciencia, el recrearse con cada estímulo va sumando experiencias que juntas harán que la llegada al coito esté repleta de emociones que sin duda acabarán en un sexo tántrico diferente y muy especial. A él se llegará sin prisas, retrasando la eyaculación todo lo posible para disfrutar de un tiempo de armonía entre la pareja e inundando mente y cuerpo en un ambiente placentero que no parece acabarse nunca.

Por último comentar, que como en todos los ámbitos de la vida, hay una serie de curiosos que intentan experimentar el sexo tántrico saltándose las bases que hemos comentado. Y también mujeres escorts que lo ofrecen como si de un servicio más se tratara.

Evidentemente el sexo tántrico requiere de mucho más. No sirve para los morbosos, sino para aquellos que desean tener una relaciones muy distintas a las habituales en consonancia con una forma diferente de ver la vida.

Carla Mila

 

 

 

 

 

 

 

 

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