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Robots sexuales. Nueva era del sexo.

Robots sexuales. Nueva era del sexo.

Los robots sexuales no son parte del futuro. Hoy en día ya podemos tener acceso a las relaciones sociales y sexuales a través de ellos. Ya en 2006, el Doctor Henrik Christensen, experto en robótica y profesor en la Universidad de Estocolmo, vaticinó que en los próximos años los seres humanos estarían practicando sexo con robots. Y no se equivocaba.

Sin embargo, esto no es algo nuevo, pues todos sabemos que la tecnología lleva décadas existiendo y utilizándose en la industria del sexo para satisfacer nuestros deseos más carnales. No obstante, la incursión tecnológica, en estos momentos, va mucho más allá de dispositivos como meros vibradores: robots humanoides o con forma humana que empiezan a estar cada vez más demandados.

Pasado, presente y futuro de los robots sexuales

El germen de los robots sexuales con forma humana viene, nada más y nada menos, del nazismo, si bien es cierto que no se trataba de robots como hoy en día los conocemos. Heinrich Himmler, el jefe de las SS, llevó a cabo un proyecto con el que construyó muñecas sexuales para evitar los escarceos amorosos de los soldados nazis con prostitutas francesas. El proyecto, denominado Borghild Field-Hygiene Proyect, consistía en construir muñecas sexuales con distintas alturas y con senos grandes y redondos.

Sin embargo, no es hasta los años 70 cuando aparece el primer robot sexual autónomo, obra de la ya extinta empresa británica Sex Objects Ltd, quien basó la máquina en un cerebro con un microprocesador de 16 bits. Tras este fracaso, tuvieron que pasar algunas décadas para que se consolidasen aquellos robots sexuales que los fabricantes imaginaban.

El siglo XX fue, sin duda, la era de los sensores. Así, se utilizaron sensores de forma unidireccional, de forma que el robot actúe en virtud de lo que detecte. De esta forma, el estímulo es detectado por una serie de sensores, produciéndose una señal que se envía al robot en cuestión para que éste lleve a cabo sus funciones y, así, satisfagan nuestras necesidades sexuales. Sin embargo, si el objetivo del robot sexual no es tan sólo el de satisfacer nuestras necesidades sexuales, sino que, además, responda y exista cierta reciprocidad es inevitable plantear el sistema de sensores a la inversa y crear un robot que tenga sensaciones como consecuencia de los estímulos a los que se ven sometidos. Para llevar esto a cabo se debe establecer una respuesta espejo con la que el robot sexual aparente sentir placer.

Todo esto se planteó, si bien de forma poco profunda, en el caso de Aiko, un proyecto presentado en Canadá donde las muñecas tenían sensores en los senos y en los genitales, además de en la cara y en el resto del cuerpo. No obstante, Aiko no pasó a ser una realidad y se quedó en un simple proyecto por falta de financiación.

No obstante, a pesar del fracaso de Aiko, la robótica continuó desarrollándose, yendo mucho más allá de los sensores que antes hemos mencionado. Así, en el año 2011, el Doctor Hooman Samani, director de AIART Lab de Taiwán, planteó la imitación del sistema endocrino humano a través del proyecto Lovotics.

¿Existen los robots sexuales hoy en día?

Aunque la industria tecnológica sexual se sigue desarrollando, lo cierto es que aún hoy no existe un robot humanoide con capacidad para estimular y, simultáneamente, emular una respuesta a los estímulos que recibe. Sin embargo, sí existen diversos proyectos que están trabajando en la construcción de estos androides sexuales, con apariencia humana y con inteligencia artificial.

La aproximación más cercana a los robots a los que nos referimos, son las muñecas fabricadas por la empresa RealDoll. Matt McMullen, su creador, ha logrado una aproximación muy cercana al coito real con estos robots, cuyo precio oscila entre los 5.000 y los 10.000 dólares.

Sexo con robots: El debate que ha llegado a Europa

En pleno auge de la robótica en la industria sexual, se ha abierto un profundo debate sobre el uso de los robots para satisfacer nuestras necesidades sexuales. Este debate ha llegado a Europa como consecuencia de la apertura de un café en Ginebra (Suiza), llamado Fellatio Café, donde además de poder tomar un café, podrás solicitar que un robot te practique sexo oral. Esta idea, proveniente de Tailandia, ha provocado un intenso debate en Europa.

Así, diversas organizaciones que alertan de los problemas éticos que puede generar el uso de estos robots para nuestro placer sexual. La Fundación para la Responsabilidad Robótica (FRR) alertan de los problemas que esto puede traer respecto del consentimiento sexual y la cosificación del cuerpo de la mujer. No en vano, varias organizaciones han elevado una petición a través de una carta pública al Parlamento Europeo donde hacen hincapié de los riesgos éticos que puede conllevar el sexo con robots sexuales. No obstante, habrá que esperar algunos años más para ver cómo se desarrolla este debate. De lo que no hay duda es de que la era de los robots sexuales ya está aquí.

Carla Mila

 

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