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Perder la virginidad con una escort de Madrid

Muchos son los jóvenes que desean tener sexo completo por primera vez con una de las escorts que trabajan en Madrid.

Debido al poco éxito en las relaciones personales con chicas de su entorno, cada vez crece más la demanda entre estos adolescentes que no desean ser menos que sus amigos que ya han probado los placeres del sexo. ¿La solución? perder la virginidad junto a una preciosa escort.

Una práctica común en España

Hace tan sólo unas décadas, y sobre todo en la España rural, existía casi un ritual donde los jóvenes perdían la virginidad a través del sexo de pago. Es más, eran los padres los que les acompañaban a los burdeles de carretera para que su hijo disfrutara antes de ir a cumplir con el servicio militar.

Obviamente la llamada “mili” afortunadamente desapareció y hoy por hoy se pierde la virginidad mucho antes de casarse, no como antes.

No olvidemos que en nuestro país las costumbres sociales y religiosas no permitían las relaciones prematrimoniales, por lo que la primera vez tanto de ellas como de ellos, era la famosa noche de bodas. Pero no para todos, ya que muchos de estos muchachos ya habían perdido la virginidad con una escort de piso o club de carretera.

En las grandes ciudades como Madrid, también existían cientos de pisos donde las putas más maduras hacían que estos jóvenes disfrutaran por primera vez de los placeres del sexo.

Relaciones casi express donde ellos rápidamente eyaculaban sin más. Muy lejos de lo que es ahora el sexo de pago con escorts.

Una escort cougar para la primera vez

Lo lógico sería pensar que son las escorts más jóvenes el objetivo de este perfil de consumidor de sexo de pago serían. Sin embargo, la realidad nos dice que para esta primera vez con una mujer buscan entre las llamadas escorts cougar, es decir mujeres más adultas que para ellos es sinónimo de experiencia sexual.

Y lejos de querer un sexo lento y tranquilo en el que disfrutar de los encantos sexuales, o lo que se denomina slow sex, no descansan ni un solo momento en esta su primera vez.

Las chicas que se asemejan a las novias de sus amigos, no les parecen suficiente para perder la virginidad, ya que para ellos no es el único objetivo. Desean cumplir todas sus fantasías sexuales y disfrutar de una experiencia plenamente placentera junto a escorts.

Siempre con la mayoría de edad por delante

En nuestro país la mayoría de edad para que dos personas tengan relaciones sexuales con consentimiento mutuo no son 18 años, sino 16. Sin embargo, las escorts con las que contactan estos jóvenes, no admiten que ellos no tengan al menos 18. Y esto en el caso de que acepten tener sexo con ellos.

No a todas les gusta la responsabilidad de que la primera vez que un joven quiera tener sexo completo recurran a ellas. La juventud hace que sean encuentros donde ellos sean demasiado activos y no paren ni un minuto en todo el tiempo transcurrido.

A otras por el contrario sí les gusta el vigor y el ímpetu de estos pequeños hombres. A pesar de que por su inexperiencia de ellos deban llevar ellas todo el peso sexual de la cita.

Escorts que venden su virginidad

Como contrapunto y muy lejos de nuestras fronteras, algunas chicas que desean ser escorts ponen en venta su virginidad. Algo realmente triste y reprochable. En ciudades como Quito, capital de Ecuador, podemos ver cómo casi todas las webs de escorts exponen a jovencitas de 18 años que perderían la virginidad por sumas superiores a los cinco mil dólares.

Evidentemente no lo hacen más que porque con esas sumas, ellas y sus familias saldrían de la pobreza. A nuestro punto de ver, un claro ejemplo de explotación sexual.

Pero no es sólo Ecuador donde ocurren estas cosas, en casi todos los países sudamericanos de forma más o menos evidente, se vende o subasta la virginidad. Una triste realidad donde ya no sólo se juzga el hecho de que puedan hacer con sus cuerpos lo que deseen, sino el triste camino que las ha conducido a vender su virginidad.

Por lo general, estas chicas continúan después ejerciendo la prostitución bajo unas condiciones miserables. Pero todo por un dinero rápido con el que poder sobrevivir en los países tan pobres.

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