Lubricantes sexuales. Crece su demanda

Lubricantes sexuales. Crece su demanda

Lubricantes sexuales. Crece su demanda

Los lubricantes sexuales son hoy por hoy los mejores amigos de muchas parejas, aunque también su uso se destina a los momentos más íntimos de la masturbación.

Si echáramos la vista atrás, quizá el primer lubricante que recordamos, y que escandalizó a media Europa, lo vemos en el cine. Sí, más concretamente en la película “El Último Tango en París” donde un acabado Marlon Brando utiliza mantequilla para realizar una fuerte penetración anal a la joven María Scheneider. El filme de Bertolucci será recordado siempre por esa escena que sin duda marcó la película.

Hoy, el uso de todo tipo de lubricantes sexuales está mucho más extendido, y toda una industria se mueve en torno a ello.

Sin embargo, si para muchos estos productos no son de su agrado, es la propia saliva el mejor lubricante que podemos aportar a nuestra relación. El cuerpo es sabio y junto a ella los propios flujos que emiten tanto el hombre como la mujer pueden cumplir la función de evitar una dura fricción o duros roces en las relaciones sexuales. Pero no todas son capaces de producir el suficiente flujo vaginal para que sus relaciones sean más placenteras. De ahí la necesidad de recurrir a lubricantes sexuales que hagan de la practica del sexo algo placentero y divertido.

El mercado nos ofrece una extensa variedad de lubricantes sexuales, que además de resolver problemas como la poca lubricación de algunas personas, hacen del sexo algo más intenso.

Los juegos eróticos ahora suelen estar protagonizados por la aplicación de geles que ya desde un primer momento ofrecen una sensación atractiva, sugerente, y más si coinciden con el momento de la excitación.

Su composición viene normalmente de dos áreas diferentes. Los primeros proceden de los derivados de los hidrocarburos, como por ejemplo la vaselina a la que se le ha dotado últimamente de sabores.

Según los expertos tienen ciertas contraindicaciones, como por ejemplo el deterioro del preservativo o la no disolución en las mucosas genitales. Por ello los más recomendables son aquellos que conocemos como acuosos. Al contrario que los primeros son de más sencilla aplicación, no tienen efectos secundarios de ningún tipo, ayudan a la lubricación natural y además contribuye a la excitación. Algunos de ellos producen sensaciones de frío o de calor, algo que siempre aporta más a unas buenas relaciones sexuales.

Carla Mila.

 

 

 

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