¿A qué llamamos Dogging? Una postura muy tradicional

¿A qué llamamos Dogging? Una postura muy tradicional

¿A qué llamamos Dogging? Una postura muy tradicional

Dogging es el término británico que cada día se usa más para nombrar a la conocida como postura sexual del perrito.

Parece que para referirse a expresiones o palabras castellanas es más glamuroso hacerlo en inglés, pero en realidad en todos los servicios de muchas escorts de lujo aparece este término que lo que hace es desorientarnos más que informarnos.

El Dogging no deja de ser la segunda postura preferida por las parejas de media Europa. Ocupa, después de la del misionero, las preferencias sexuales tanto de hombres como de mujeres. Y es que como ya adelantamos en otros post tiene muchas ventajas para ambos.

Más vulgarmente también se la conoce como “ponerse a cuatro patas”, pero cada vez más este término está cayendo en desuso.

Si nos damos una vuelta por los países europeos, el dogging es la segunda postura más practicada. Pero no ocupa sin embargo ninguna preferencia ni deseo especial. Quizá el que ambos miembros de la pareja lo vean como algo normal, no llega a tener nunca el carácter de fantasía erótica.

Para muchas mujeres puede ser la más placentera, sin duda alguna, pero no le encuentran ese carácter más romántico que contiene el la del misionero, donde sí hay besos y caricias. Y lo más importante para ellas, poder ver la cara y el torso de su pareja. Sin embargo a ellos les enloquece. Además de tener el control sobre la relación, pueden intensificar la penetración a su gusto. Muchos reconocen que es lo más parecido al deseado siempre sexo anal. También el hecho de poder coger a la mujer por las caderas y observar su culo, es algo para ellos muy excitante.

Lo que es una realidad, es que esta postura sexual permite al hombre una penetración capaz de estimular con facilidad el famoso punto G femenino. Además de que ella podrá moverse con facilidad para lograr un coito pasional y atrevido.

A otras mujeres, el denominado dogging, le resulta algo frío, ya que se pierde el contacto visual al que nos referíamos antes. Pero algunas van a más, ya que les resulta un acto puro y duro de dominación.

Carla Mila

 

 

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