La fusión. Sexo y compenetración

La fusión. Sexo y compenetración

Muchas son las posturas sexuales, la fusión, por tradicional no es menos placentera, aunque podemos experimentar muchas más a lo largo de nuestra vida. De hecho la base de toda buena relación de pareja consiste en gran parte en innovar en el sexo, hacer cosas siempre distintas, echar a volar nuestra imaginación y por supuesto cumplir con nuestros deseos más ocultos.

Pero si existen dos posturas que además de placenteras suponen todo un clásico, son la del misionero y la que vamos a tratar hoy; la llamada de “La fusión”.

Quizá por el nombre no la conozcas, o la confundas con otras posturas sexuales, pero tan sólo nos estamos refiriendo a aquella donde la mujer se coloca encima de él que suele estar tumbado boca arriba encima de la cama.

“La fusión” es una postura donde el placer de ambos está plenamente garantizado, y una de las pocas donde la mujer siempre llevará el control en cuanto a la intensidad, rapidez o grado de penetración. Por ello es muy común tanto en aquellas que les gusta disfrutar al máximo del penetración más profunda, como para aquellas que tienen cierto miedo al propio daño que este le pudiera hacer en caso de que fuera muy grande. Serán ellas mismas quienes puedan controlar apoyándose en el cuerpo del propio hombre el grado de intensidad.

Hemos recalcado muchas veces la importancia de todos los sentidos en el sexo, y este caso la vista será el que más beneficiado se vea. Así él disfrutará contemplando el pecho de ella, que además estará en movimiento, pudiendo acariciarlo para placer de ambos. También la mirada juega siempre un papel importante, pudiendo ver en todo momento la cara de placer de su amante y sin dificultad para poder hablar o comunicarse a través de los ojos.

Ver disfrutar siempre en algo excitante, además de ayudar a marcar el ritmo de la penetración.

Para muchas mujeres, el hecho de quedarse embarazadas, les supone una especie de barrera mental que les impide disfrutar del sexo con plenitud. Para ellas esta es la postura ideal ya que su cuerpo no estará presionado por el de él en ningún momento.

Será todo un clásico, pero la llamada postura de “la fusión” no encierra más que un placer mutuo que merece la pena no dejarla caer en el olvido.

 

 

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