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La eyaculación precoz femenina. Una realidad

La eyaculación precoz femenina. Una realidad.

La eyaculación precoz fémina existe, si. Y aunque estemos acostumbrados a relacionar esta disfunción a los hombres, también las mujeres sufren alteraciones que les impiden disfrutar de una sexualidad plena.

Y es que son muchas aquellas que acuden a consultorios psicológicos o a sexológicos con el fin de solicitar ayuda para solucionar este problema o el contrario, la famosa anorgasmia. Pero vayamos por partes.

La eyaculación precoz femenina es algo determinante a la hora de intentar satisfacer sus fantasías sexuales. La rapidez con la que se alcanza el orgasmo, normalmente en los preliminares, impide la consecución de una excitación que vaya a más. Así, la libido desaparece de inmediato y es el mismo problema el que se apodera de la mente de la mujer.

Es un caso casi idéntico al de los hombres, que tras sufrir una eyaculación precoz, no son capaces de continuar con los juegos sexuales.

Por ello, y tanto para hombres como para mujeres, supone un problema que en principio no vislumbran una solución rápida, además de llegar a abstenerse de seguir teniendo relaciones por puro pudor ante sus parejas.

Si bien es cierto que la mujer puede siempre ocultarlo con actos fingidos, en el hombre es más que evidente y son ellos mismos los que cuestionan su propia virilidad.

La única solución vendrá de la mano de un especialista, que tendrá una clara visión de los posibles motivos por los que se produce la eyaculación precoz fémina, a la que seguiremos llamando así a sabiendas de que la mujer no eyacula literalmente hablando.

Lo que si está comprobado es que las mujeres que padecen este trastorno son muy sensibles a los masajes o simples roces en su clítoris. El hombre de por sí considera que es la zona por donde deben comenzar los juegos que preceden a la penetración, por lo que es muy común que comience por el clítoris.

Son muchas las mujeres que así obtienen su primer orgasmo, pero también el último, ya que es tanta la excitación del propio clítoris que enseguida se llega al orgasmo, pero también a la falta de deseo.

Las terapias que pueden acabar con este problema de raíz inciden en la importancia de cambiar el tipo de preliminares y dejar por un tiempo de lado cualquier tipo de masaje, caricia o roce en el clítoris.

La alternativa se debe centrar, por muy extraño que nos pueda parecer, en dejar de un lado al clítoris y satisfacer los deseos femeninos de otra manera.

Comencemos con besos y caricias por todo el cuerpo. Los niveles de excitación en principio son mucho menos intensos. El pecho, la nuca, las piernas, son zonas erógenas que tras besarlas van provocando un deseo creciente sin miedo a un orgasmo precoz.

Poco a poco si es normal que se llegue a la zona donde se encuentre el clítoris, pero sería recomendable centrarse en la vulva, y sólo en ella, dejando el clítoris para lo último o incluso exclusivamente para el coito.

La manera de luchar contra la eyaculación precoz femenina pasa por no estimular el clítoris de manea directa, sino comenzar por otras zonas erógenas.

De esta forma, el orgasmo llegará mucho más tarde, y en el futuro casi cuando se desee. Ya que será tal el control sobre el propio cuerpo el que proporcione el mejor y más placentero de los orgasmos.

Carla Mila.

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