Fetichismos ¿Son parafilias sexuales?

Fetichismos ¿Son parafilias sexuales?

Fetichismos ¿Son parafilias sexuales?

Los fetichismos, tan comunes en nuestra sociedad, también son considerados por muchos especialistas como parafilias sexuales, mientras que otros le quitan hierro al asunto y lo analizan sólo en la medida justa que tiene para un hombre o una mujer por algo que le excita sexualmente.

La definición más común, deriva a la utilización de objetos inanimados, sin vida propia pero estrechamente ligado a los olores o sabores de una persona. Así, la ropa interior femenina suele ser el preferido por los fetichistas, pero no quita para que sean los tacones, prendas de cuero o látex.

Pero más allá de la excitación, no está siempre el placer, si no un continuo deterioro mental si la persona que siente verdadera “adoración” por esos objetos o prendas, no experimenta con la de quien procede una estrecha relación sexual. Ahí está el peligro de ciertos fetichismos, que no son precisamente un ingrediente para una mente sana sexualmente hablando.

Algunos psiquiatras se han lanzado a decir bien claro que el fetichismo no deja de ser un trastorno en cuanto a su carácter obsesivo y el malestar que genera diariamente.

Como todo en la vida es algo respetable y no obedece a ninguna patología que pueda degenerar en actos violentos o no deseables normalmente, pero siempre hay excepciones. En algunos casos los fetichismos puede llegar a convertirse en una enfermedad que si incumple las leyes además del respeto por los menores. Nos referimos a la pedofilia, tan perseguida y reprochable venga de quien venga. No son los fetichistas quienes comienzan comercializar esas fotos o vídeos de menores, pero si quienes captan las imágenes. Desde aquí nuestra más enérgica condena.

Siempre debemos pensar que esa excitación que producen los fetichismos no son en condiciones sexuales, si no que están en su mente y no en la realidad.

Entre las parafilias más comunes que podemos encontrar están el exhibicionismo y el voyeurismo. Acciones que además de considerarse escándalo publico en el primero de los casos, no son agradables para el resto de la sociedad.

Sentir adoración por un objeto o prenda es algo que no despierta ningún temor, pero jugar con la sociedad en su conjunto, es más propio de mentes enfermas.

Carla Mila

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