Zonas erógenas femeninas menos conocidas

Las zonas erógenas femeninas van mucho más allá de las que tradicionalmente conocemos. Excitarlas una gran fuente de placer.

Las zonas erógenas femeninas parecen que para muchos y muchos se centran en determinas partes del cuerpo. Lo damos por hecho y no buscamos más. Pero nuestra propia anatomía no deja de ser una caja de sorpresas. De ahí que muchas mujeres descubran esas zonas erógenas femeninas que también son una gran fuente de placer. Y es que el sexo, no tiene limites. Todo radica en conocernos a fondo y explotar aquellas partes que de por sí no parecían tan eróticas.

La excitación del pecho, los genitales, el ano, son sin duda lo que los hombres creen que hacen feliz a una mujer en el sexo. Pero detenerse en ellas y ni siquiera intentar buscar otras partes también sensibles de la mujer, no deja de ser un error.

Errores culturales

Es algo cultural. Desde muy jóvenes tanto hombres como mujeres notan que, al acariciar, besar o masajear a sus parejas en ciertas zonas, ellas gozan de placer. Algo que ocurre en ambos sexos. De ahí se tiende a pensar que son las más erógenas, y que el cuerpo no tiene más partes que también agradecen ser excitadas.

Pero el cuerpo humano es sabio y contiene miles de terminaciones nerviosas capaces de transmitir a nuestro cerebro todo tipo de sensaciones, incluso las más insospechadas.

Por ello hoy vamos a destacar cuales son las zonas erógenas femeninas menos destacadas. Pero que sin duda alguna también son fuente de placer.

La boca y los besos

Casi todas las relaciones sexuales comienzan por un beso. Sí, los besos son el punto de partida que conlleva la mejor comunicación sexual. Tiene cientos de significados, pero en definitiva significan la complicidad para poder comenzar a tener sexo. Pero no siempre hay que jugar con nuestros besos de la misma manera.

Bien es cierto que los llamados besos donde las lenguas interactúan de manera constante son los más excitantes, también el resto del cuerpo puede ser muy sensuales, y en el caso de la mujer despertar zonas erógenas femeninas no tan frecuentes.

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Así, muchas de ellas reconocen que con deliciosos besos en sus pechos son capaces de llegar al más placentero de los orgasmos.

¿Pero qué zonas del cuerpo de la mujer son especialmente sensibles a los besos?. Hay muchas que los hombres pasan por alto o simplemente no se detienen lo suficiente en besar, lamer y por lo tanto excitar.

El cuello

Entre los juegos sexuales preliminares los hombres suelen besar a las mujeres en el cuello. Pero en raras ocasiones se detienen a recorrerlos con intensidad. No basta una suave pasada camino de quitar los tirantes del sujetador. Hay que besar el cuello como una de las verdaderas zonas erógenas femeninas que es. Y esto significa que se abren más posibilidades. Si ya de paso se besan los lóbulos de las orejas, la parte posterior de ellas y mientras se acaricia el pecho sutilmente se podrá llegar a la nuca.

La parte inferior de la cabeza, donde confluye con la espalda, es altamente sensible. Para otras culturas como la nipona, ha sido culto de admiración y punto erótico de la mujer. Los besos en la nuca pueden excitar a la mujer tanto, como si de la más sensible de las zonas erógenas se tratara.

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Ingles y axilas

Cada vez son más el número de mujeres que han descubierto que las zonas que unen el tronco con las extremidades, son altamente excitables. De hecho, era algo que hasta hace bien poco se pasaba por alto, pero ahora son ellas las que solicitan a sus parejas besos y masajes en estas otras zonas erógenas femeninas.

Son lo que se conocen como los famosos “pliegues”. Es decir, partes del cuerpo con mucha movilidad y donde antes nadie reparaba en que su excitación es muy placentera. De ahí que muchas son las mujeres que antes de que la relación llegue a la penetración coital, les gusta que los hombres se detengan entre sus axilas besando y acariciando sin parar. Las sensaciones son altamente placenteras, hasta el punto que aumenta el deseo sexual considerablemente.

Lo mismo ocurre con las ingles. Que al igual que las axilas son partes del cuerpo de la mujer con cientos de terminaciones nerviosas que tras ser excitadas, mandan impulsos de inmenso placer al cerebro. Además, no dejan de estar en el camino de la parte genital de la mujer, con lo que las ingles son ya de por sí una de las zonas erógenas femeninas más excitantes.

Las otras zonas erógenas femeninas

Como podemos comprobar, el cuerpo humano de mujer está formado por más zonas erógenas femeninas de las que pensamos, y esto sólo es una muestra. También la zona de la corva, la yema de los dedos, incluso los pies, pueden ser zonas tan erógenas como las más conocidas.

Conocerlas por parte de los hombres es abrir todo un abanico de posibilidades de tener un sexo mucho más sano, menos cotidiano y mucho mas interesante y divertido.

Carla Mila

 

 

 

 

 

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