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GFE un servicio de escorts

El denominado GFE  es un servicio de escorts que ofrecen muchas acompañantes y donde la relación se basa en un encuentro repleto de besos, caricias y masajes íntimos.

En multitud de ocasiones nos encontramos entre las fichas de las acompañantes, el GFE como servicio de escorts, , que corresponden al anacronismo en inglés de “Girlfriend experience”, trato de novios. No se trata más que del trato que algunas acompañantes aportan a sus clientes como si fueran sus perfectas novias. En él se incluyen desde besos pasionales, caricias, masajes y tocamientos, pero también está presente en las salidas fuera de los apartamentos. Y es que una escort también ofrece por lo general acompañar a un hombre a cenar, ir al cine, al teatro o incluso viajar. ¿Qué sería de una relación más extensa en el tiempo sin un trato GFE?. ¿Sin besos sinceros ni pasionales?

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Un servicio de escorts más allá del sexo

Normalmente quienes buscan acompañantes que ofrezcan el servicio GFE no sólo desean sexo sin más. Por lo general, si le dan importancia a esta actitud de las escorts, es porque desea una cita más allá de las relaciones sexuales que pueda tener en un encuentro de una hora. Interactuar como una verdadera amiga con derecho a roce, o incluso como una verdadera novia es lo que desean. Por este motivo, quien pide información sobre una determinada chica de compañía suele preguntar si la escort lo realiza de manera completa; besos pasionales incluidos.

Y decimos que son citas de larga duración porque para que ambos lleguen al momento más álgido del encuentro, después de una larga interrelación, será el momento de compartir pasionales besos. Tanto ellos como las acompañantes no besan a los cinco minutos, es necesario crear un buen ambiente personal antes de dar paso al llamado GFE.

GFE, para quienes buscan una relación muy íntima

Decíamos que los hombres que desean tener una relación con una escort que practique el denominado GFE, no suelen pasar sólo una hora con las acompañantes. La duración no tiene límite ya que en un principio no contemplan el número de horas que estarán junto a la acompañante si con ella nace un entendimiento maravilloso. Y es que hay que tener en cuenta que la actitud de ambos es positiva frente a las desventajas de los noviazgos tradicionales.

Relaciones muy intimas

En estos encuentros más íntimos, se dejan atrás los malos entendidos, los celos, las discusiones y todo lo que forma parte de una relación de novios tradicional. Y en su lugar se ponen de manifiesto una buena conversación, una charla amena y divertida. Además de una buena actitud y lo más importante el trato de la acompañante que le colmará de besos, mimos y caricias. Eso si, siempre en consonancia con el lugar donde se encuentren.

GFE, un servicio de escorts

A diferencia de un servicio de sexo tradicional, el hecho de estar con un cliente durante horas pasándolo bien, crea en ambos una cierta complicidad. El denominado GFE es un servicio de escorts. No es raro que en la mayoría de los casos donde el GFE es el protagonista, se forjen amistades, pero sin confundir las cosas. Y es que algunos clientes pueden llegar a equivocarse pensando que las maravillosas horas que pasó junto a una escort de lujo, pueda repetirse sin dinero de por medio. Y es que el GFE es un servicio de escorts como pudieran ser otros. Por el contrario, otros no piensan así. Entienden que para ellas es un trabajo y de muy buena gana pagarán por repetir las sensaciones que ya vivió con esa misma acompañante.

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Encuentros muy sensuales

Cómo curiosidad mencionaremos que en multitud de ocasiones el GFE hace que se prolonguen encuentros que en principio sólo tenían la intencionalidad de una hora de sexo. Y es que en ocasiones la buena química surge en el momento más inesperado, y si la acompañante brinda como servicio el GFE, muchos clientes prolongarán su compañía fuera del apartamento u hotel.

De un encuentro sexual a horas de GFE

No han sido pocas las situaciones donde una acompañante haya sido solicitada por un hombre con la intención de mantener relaciones sexuales sin más y el tiempo previsto se haya prolongado. Y es que las escorts que ofrecen dentro de sus variados servicios el conocido como GFE, suelen tener una gran aceptación entre los clientes. Muchos de ellos, acostumbrados a chicas más vulgares o con menos educación, quedan enamorados del trato recibido por algunas acompañantes de lujo. Es tal la buena impresión, que no desean dejar de pasar más tiempo a su lado y en otras circunstancias.

De ahí que, una vez finalizado ese primer encuentro, quieran salir a cenar, tomar copas y divertirse como si la escort fuera realmente su novia. Ellas por lo general no suelen tener problemas siempre que también el cliente sea de su agrado. Si no lo es, las excusas pueden ser de todo tipo.

Pero casi todo lo que surge sobre la marcha, suele tener un buen final feliz. Y así es en muchas ocasiones. Ya que dentro del mundo de las acompañantes no todas cumplen con los requisitos que espera el cliente.

El mito de que las escorts no besan

Por lo general, el tipo de besos que suelen dar las acompañantes no es tan pasional como algunos quisieran. Si recordamos la comedia Pretty Woman y más concretamente el dialogo, en que ella pregunta: ¿Qué quieres que te haga? Al que él responde con otra pregunta- ¿Qué haces? – Y ella responde – Todo menos besar en la boca.

Bien, pues varias escenas más tarde, cuando ella confiesa a su amiga que le ha besado, le reprende porque para las chicas que se dedican al sexo de pago, eso conlleva una relación sentimental. No apta para clientes de escorts ni para ellas mismas.

Pero de esa película ya han pasado treinta años. Lo normal es que en la relación que mantienen los protagonistas, la actitud GFE se manifieste tanto en cuanto ella pasa de ser prostituta a acompañante de lujo.

Nunca lo olvidemos, el cine no siempre es el reflejo de la realidad.