Enamorarse de una escort, un gran error

Enamorarse de una escort no es algo que ocurra tan difícilmente como muchos creen. Algunos clientes pretender ir mucho más allá.

Muchos son los motivos por los que los clientes pueden requerir los servicios de una escort, pero lo que sí puede ser realmente un peligro es desear que se convierta en una relación duradera y continuada en el tiempo. Fuera de apartamentos concertados, de hoteles o domicilios.

El mundo de las escorts no es precisamente el argumento de la película “Pretty Woman”, y ni mucho menos el final que ellas desean es afín con el del filme. Guapo y rico caballero que “salva” su vida apartándola de lo que algunos y algunas ven como un sórdido mundo. Eso es pura ficción, además puntualicemos que la protagonista no encarna precisamente un papel de acompañante de lujo, sino de prostituta callejera. Pero el cine, casi por arte de magia la convierte en la chica de compañía ideal para un multimillonario.

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Los llamados clientes sentimentales

De hecho, y según nos cuentan nuestras compañeras escorts, muchos clientes si son muy dados a sentir algo. Enamorarse de una escort es habitual. Pero ellas están cansadas de hombres que quieren emular a Richard Gere, pero sin dejar a su familia, ritmo de vida, etc. Es decir, mantener lo que todos conocemos una relación paralela, prometiendo amor eterno, cariño y una especie de dote mensual, de la cual dicen enamorarse de una escort.

Cómo indicábamos al principio los motivos por los que un hombre desea estar con una acompañante de lujo pueden ser múltiples, desde tener sexo, o buscar una acompañante de lujo. Con ella querrá ir a cenas de negocios, eventos, viajes, o simplemente sentirse deseado por una profesional del sexo. Esto por lo general crea un fuerte vínculo personal, pero de ahí a enamorarse de una escort va un abismo.

Es normal que se produzca cierto cariño y comprensión del uno con el otro, que incluso ellas compartan algo de sus vidas privadas. Más bien poco. Pero sí son el paño de lagrimas para ellos que se desahogan de sus supuestos problemas con sus esposas que según siempre eximen nunca les entienden. 

Los peligros de enamorarse de una acompañante de lujo

En este último caso el dinero suele nublar su mente, y a veces, por su alto poder adquisitivo, intentan cambiar los hábitos de las chicas de compañía. Algo que sin duda que por ser tan repetitivo las termina cansando, agobiando y produciendo el efecto contrario a sentir algo por ellos.

Frases del estilo, “Yo te sacaré de esto” o “Eres mi mujer ideal” son muy comunes en hombres que dicen enamorarse de una escort.

Se sienten impresionados por el físico, las buenas maneras, y el cariño que nuestras acompañantes de lujo brindan a sus clientes. Y por supuesto piensan que concretamente con ellos las chicas de compañía son más especiales y cariñosas.

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Otros les echan en cara su atrevimiento personal de cómo pueden realizar servicios sexuales tan asquerosos para ellos. Cómo pueden ser la eyaculación corporal, la lluvia dorada y particularmente las que practican el llamado beso blanco, que cada vez son menos.

Clientes que creen sus propias mentiras

Pero no nos engañemos, como en toda relación de esta índole puede haber una cierta atracción, pero en el caso de las chicas escorts son lo suficientemente profesionales como para no dejarse llevar jamás por sus sentimientos. 

Quizá sea por ello por lo que también sienten un gran desagrado cuando en algún momento de la estancia con el cliente, este pronuncia la clásica frase, “Te quiero”. Para ellas es casi como una musiquilla que les suena habitualmente, algo hueco y además falso. Una frase hecha con la que saben que ellos pretenden algo más, y expresar no el amor, sino la atracción sexual, que es algo muy distinto.

Las acompañantes de lujo saben perfectamente qué es algo irreal, ya que tras estas palabras se esconden ciertas argucias masculinas. Bien para conseguir algún favor más, o distinguirse de alguna manera del resto de clientes. Incluso alguno se declara de manera peliculera y clamando a los cuatro vientos que enamorarse de una escort es lo mejor que le ha pasado en la vida.

La sensación que ellas tienen ante este tipo de conducta, es que no se respeta su decisión de haber tomado como profesión el mundo escort. Qué parece que para muchos se trata de un infierno, o creen que son chicas explotadas o incluso maltratadas. Y nada más lejos de la realidad. Por estos motivos se sienten juzgadas, motivo de opiniones que son insultantes más que halagadoras.

La transparencia y sinceridad de las acompañantes de lujo

Pero lo verdaderamente cierto es que una escort jamás engaña. Deja siempre al principio las cosas bien claras, y ya conocen muy bien cómo cada hombre intenta jugar con ellas intentando despertar en ellas sentimientos que no son reales.

Pero lo más curioso, es que ante la negativa de tener una relación que sobrepase su trabajo como acompañante de lujo muchos hombres caen en la indignación. Se sienten ofendidos porque se les rechace. A modo de ejemplo, que las chicas de compañía no quieran ir a cenar con ellos sin cobrar. Que no deseen desmontar su vida en todos los aspectos por alguien que les implora con insistencia una compañía no remunerada. Al final se convierten en clientes obsesivos y las escorts no desean más citas con ese tipo de hombres que les piden una y mil veces su teléfono particular.

Un cliente podrá sentirse atraído de manera especial por una chica de compañía, pero no dejará nunca de ser un espejismo. Enamorarse de una escort será siempre un gran error.

Carla Mila

 

 

 

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