Corbata francesa. Servicio de escorts

La corbata francesa es la combinación del masaje del pene con los pechos de una escort, junto a la práctica del sexo oral.

Si, lo que comúnmente denominamos “cubana”, no deja de ser un servicio que ofrecen muchas escorts en Madrid. Tan sólo basta con que su pecho sea idóneo para ello, es decir, que no sea lo suficiente pequeño para no poder rodearlo con el pene de sus clientes. Pero si además de esta fuente de placer para ambos, las escorts se inclinan más para que puedan lamer y chupar el pene, consiguen realizar con esmero la llamada corbata francesa.

La terminación puede ser en varias zonas del cuerpo de las escorts de Madrid. Bien en el pecho, en la cara, o en el caso de muchas en la boca. De ahí que supone una variante muy placentera de los dos servicios a la vez; cubana y felación. Y es que la corbata francesa cada día gana adeptos, ya que si hay un servicio de moda es el francés hasta el final. Pero si no es de una manera rutinaria, si se combina con masajes con el pecho como en este caso, el placer es doble.

También ellas se excitan con el roce del pene entre sus pechos, una de las más sensibles zonas erógenas, a la vez que disfrutan viendo gozar a sus clientes. La colaboración del hombre, poniendo su miembro lo más cerca posible de la boca es algo esencial para el disfrute de ambos, pero también para excitar a las escorts

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Origen de la expresión

La corbata francesa no deja de tener relación con lo que habitualmente conocemos en España como “francés” para referirnos a la felación o sexo oral. Y el hecho de que se conozca como corbata, es por la manera de sujetar el pene entre los pechos.

Las expresiones varían según el país. Sólo a modo de ejemplo, realizar una cubana se llama en Cuba realizar una “española”.  Pero en general todo lo que tiene que ver con las felaciones siempre llevará acompañado el nombre de “francés”. Esto es debido a los servicios que hicieron famosos las chicas de los burdeles de París a finales del Siglo XIX. El hecho de introducir la variante de la felación, convirtieron a estos servicios en los más deseados por hombres de todo el mundo. La felación, y sus variantes, como la corbata francesa, habían nacido oficialmente el mundo escort.

Hasta entonces el uso de la lengua por parte de las chicas, era prácticamente nulo. Ya que ni siquiera daban besos en la boca. Pero algo que empezó como una moda, se extendió por todo el mundo hasta nuestros días. Todo cambió en las relaciones sexuales con escorts.

La fama de la felación francesa

Los franceses disfrutaron durante décadas de la felación de las chicas de burdel, pero también se extendió a las prostitutas más afamadas. Nada podía parar ya un servicio que daba a los hombres un placer hasta ahora desconocido. Pero no fue hasta finales de la Primera Guerra Mundial, cuando tanto la corbata francesa, como las felaciones, se internacionalizaron. Fueron los soldados norteamericanos destinados en el país galo, quienes descubrieron las maravillas de la felación y de la corbata francesa. Pero también de los apasionados besos de las chicas de burdel; los besos con lengua también nacieron junto a la felación.

No en vano en EEUU a todo lo relacionado con la felación, bien sea la corbata francesa, o las diferentes terminaciones, se le denominó “French Kiss”, un término que aún sigue en vigor y no sólo en el país americano.

Corbata francesa y los felices años veinte

Los llamados felices años veinte estuvieron marcados por unas ansias de vivir y disfrutar del sexo. Los países vencedores de la contienda, celebraron las victorias con fiestas sexuales donde participaban hombres y mujeres, no necesariamente siempre prostitutas. La felación y la corbata francesa salió de los burdeles, para formar parte de la sexualidad femenina de muchas mujeres del país.

De hecho, en estas orgías, se realizaban más felaciones que penetración, siendo para los grupos de asistentes algo mucho más divertido. Y si además podía evitar algún embarazo no deseado, las chicas comenzaron a hacerlo con más naturalidad.

También era toda una novedad entre los clientes de las más afamadas escorts francesas solicitarles estos servicios. Por lo general se trataban de chicas que cumplían los cánones de belleza y sensualidad de la época. Grandes pechos con los que masajear el pene de sus clientes, y por supuesto la felación que tan popular se hizo.

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Para ellos, como para los actuales clientes de escorts de Madrid, el placer es doble. Por un lado, el masaje con algo tan sensual como es el pecho de la mujer, y el “francés”. Una combinación explosiva a la que hoy por hoy se la denomina corbata francesa.

Carla Mila

 

 

 

 

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