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¿Cómo practicar sexo anal?

El sexo anal o griego, cobra cada día más adeptos, Nunca está demás saber cómo practicarlo placenteramente.

Practicar sexo anal, también conocido popularmente como griego, consiste en la introducción del pene masculino por el ano de la mujer, adoptando así una postura sexual similar a la del coito tradicional.

Desde unos años atrás tanto ellos como ellas sienten curiosidad por conocer los placeres que el sexo anal produce en la pareja. En muchos casos se convierte en una verdadera obsesión tanto para ellos como para ellas, pero el sexo anal en la inmensa mayoría de las ocasiones necesita de una cierta preparación para que los dos obtengan un verdadero placer.

El ano de la mujer no está nunca preparado de primeras para que sea penetrado por el pene, lo que en ocasiones provoca dolor y frustración al no poder llevarse a cabo esta práctica sexual las primeras veces. Pero tampoco dejarse arrastrar por la mala experiencia, sino seguir unos consejos muy básicos y sobre todo mucho mimo y paciencia.

Algunas mujeres se cierran en banda por las primeras malas experiencias, mientras que, a los hombres, el hecho de que sea el esfínter mucho más estrecho que la propia vagina, su poder de excitación suele aumentar. Muchos incluso terminan por sustituir el coito tradicional por el sexo anal, siempre que la mujer disfrute también de ello.

Incluso para muchas parejas que desean que sus relaciones sexuales no sean cotidianas y desean experimentar nuevas posturas, el sexo anal es una alternativa muy común. No hay que olvidar que en el ano de la mujer se concentran cientos de terminaciones nerviosas que consiguen que el placer sea total. Y para los que siempre se preguntan si ellas pueden llegar al orgasmo a través del sexo anal, la respuesta es que si.

¿Sexo anal o griego?

Hagamos un alto en el camino. ¿Porqué al sexo anal también se le conoce comúnmente con el nombre de “griego”? Todo tiene su explicación.

Al igual que ocurría con las felaciones, las propias masturbaciones, y por supuesto el sexo anal, históricamente siempre ha estado muy mal visto por unas sociedades reprimidas que no llamaban a las cosas por su nombre, sino que un grupo de personas optaron por ponerle nombres de países para así hablar prácticamente en clave. La expresión “hacer un griego” surge en el Siglo XVIII en los burdeles de Barcelona, donde era un servicio que se ofrecía por parte de las señoritas o escorts de lujo que allí trabajaban.

Se optó por el nombre de griego, ya que hasta entonces el sexo anal parecía sólo proceder de la homosexualidad de las altas clases de la antigua Grecia. La penetración por el ano se empezó a denominar griego, igual que a las felaciones “francés”, y así un conjunto de términos para no expresar directamente su manera correcta de nómbralo explícitamente.

Hoy en día, esta postura sexual está más que normalizada y es indiferente llamarlo de una u otra manera.

Pero continuemos sabiendo más del sexo anal o griego, como prefieran llamarlo.

Consejos para disfrutar

Lo primero que debemos tener en cuenta en que el sexo anal es una practica placentera; puede formar parte del grupo de posturas de una relación sana y completa sexualmente hablando, pero hay ciertos factores a tener en cuenta.

Es necesario comprender bien que el ano no se dilata igual que la vagina, por lo que su excitación no debe ser la misma. En el caso de desear practicar sexo anal por primera vez, debemos tener una cierta paciencia y cuidado. Es fundamental dedicarle más tiempo a la estimulación del ano, y para ello es necesario una cierta suavidad y no intentarlo por las bravas. Los geles que se venden en el mercado erótico pueden ser de una gran ayuda.

Pero si la primera vez no resulta posible, no pasa nada, no hay que caer en frustraciones y quizá lo mejor es dejarlo para otro momento. En el sexo hay que disfrutar siempre desde el prisma del respecto y que todo lo que se lleve a cabo entre dos personas esté perfectamente consensuado.

No por ello debemos olvidar que, para la mujer, las primeras veces, no estará exento de cierto dolor que con sucesivas prácticas pasará a convertirse en placer.

Higiene y excitación

Es aconsejable que aquellas parejas que deseen practicar sexo anal, por mucha confianza que tengan, deben comprender que el ano y el recto son zonas donde se depositan multitud de restos de heces. Por ello es recomendable lavar bien la zona antes de practicarlo. Algo que si se hace con cuidado también servirá como la primera estimulación.

Algunos sexólogos recomiendan el uso del preservativo, si es que después se desea continuar con otras prácticas sexuales, mientras que otros lo definen como “aquella postura sexual que se debe deja siempre para el final”. Con ello se refieren a que después de la practica del sexo anal, y con el fin de evitar infecciones, como el famoso virus del papiloma humano, no se debe volver a practicar el coito tradicional o realizar felaciones.

Después de haber estado en intenso contacto el pene del hombre con el ano de la mujer, si este penetra a la mujer posteriormente por la vagina, es posible que las infecciones surjan. De la misma manera si ella realiza una felación después de practicar sexo anal, también las posibilidades de contagio aumentan.

El sexólogo Carlos Horrillo, sexólogo, lo define de manera muy coloquial pero acertada.

“Cuando se usa la puerta de atrás, no se de debe volver a la principal”