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Ansiedad, la mayor enemiga del sexo

La ansiedad es sin duda la enfermedad de nuestro siglo. El propio ritmo de vida que hemos creado conduce a miles de personas a tener claros síntomas de ansiedad, cuyas consecuencias también afectan a sus relaciones sexuales.

Miles de personas conviven con ella sin intentar ponerle una solución a los múltiples síntomas que la ansiedad provoca. Desde la depresión a la falta de apetito sexual, o desde las alteraciones del sueño a problemas para alcanzar un orgasmo. Y esto sólo son algunos de los trastornos que provoca la ansiedad. Otros intentan poner fin a este estado realizando deporte, acudiendo a especialistas, aprendiendo yoga o técnicas de relajación. Sin embargo, la inmensa mayoría caen en la espiral que provoca el consumo de ansioliticos. Los grandes enemigos del sexo.

La medicina y el sexo

La ingesta de este tipo de medicamentos siempre comienza de manera temporal. Es decir, no se trata como una enfermedad crónica, sino que se pauta un tiempo para una mejoría. Después se debe empezar poco a poco a reducir la posología, pero la realidad nos demuestra que en una gran parte de aquellas personas que comienzan a consumir ansioliticos, no lo hacen por un determinado tiempo. Los plazos se aumentan para evitarlos y lo peor es que las dosis también se elevan. Todo ello no sólo conduce a la dependencia absoluta de dichos fármacos, sino también a sufrir sus efectos secundarios.

Cansancio, falta de apetito sexual, imposibilidad de alcanzar el orgasmo, disfunciones sexuales, miedos a no satisfacer a la pareja, son sólo algunas de las consecuencias que produce la ansiedad en miles de personas.

Nunca hay que olvidar que la satisfacción sexual debe ser una gran parte de nuestro propio bienestar individual. La ansiedad y el estrés son evidentes enemigos naturales del sexo. Combatir nuestro propio acelerado ritmo de vida es el primer paso para decirle adiós a la ansiedad y tener una salud sexual plena y satisfactoria.

Hipersexualidad, la otra cara de la ansiedad

Al mismo tiempo que hemos expuesto cuales son las consecuencias más comunes de la ansiedad respecto al sexo. También otras personas sufren trastornos exponencialmente opuestos. Nos referimos a aquellos que hacen que la persona sufra otro tipo de conductas casi de manera incontrolada. Por lo general afectan mucho más a la mujer, y se resumen principalmente en dos:

Aumento incontrolado de la excitación sexual. De manera casi inconsciente, muchas mujeres sufren excitaciones involuntarias sin aparente causa alguna. Lo más habitual es notar cómo, sin tener ningún contacto con nadie, se desarrollen una serie de actos incontrolados que conllevan a una fuerte excitación tanto de su clítoris como del resto de zonas erógenas. E irremediablemente estos problemas, provocados por la ansiedad, conducen a otro que aparece de la noche a la mañana y siempre de manera convulsiva. Nos referimos a un gran aumento de los hábitos de masturbación.

Pero en el fondo, y aunque pueda parecer lo contrario, experimentar cualquiera de las dos situaciones no son agradables, ya que no es un sexo natural ni placentero, si no el fruto de brotes de ansiedad.

¿Cómo combatir la ansiedad en el sexo?

No existen fórmulas mágicas para que la ansiedad desaparezca de nuestras vidas fácilmente.

Por supuesto que llevar una vida sana, realizar deporte, una dieta equilibrada exenta de alcohol, café u otros estimulantes, ayudan en gran medida. Tampoco el consumo de alcohol ayuda a que nuestro cuerpo y nuestra mente encuentren una paz y equilibrio que nos haga tener un sexo pleno y sin miedos.

Ponerse en manos de profesionales de la relajación, sobre todo de técnicas orientales puede cambiarnos radicalmente la forma cambiar los hábitos que conducen a la ansiedad. Y por supuesto recuperar una sexualidad sana y completa.

Perder el miedo a no satisfacer a la pareja en la cama debe ser el primer paso. En muchas ocasiones hemos hablado de la importancia de la “comunicación” en nuestra sexualidad. Y estos casos no deben ser una excepción. De ahí que es bueno compartir nuestros temores. Ayudará a perder miedos y ganar autoconfianza.

Plantea las relaciones sexuales desde un prisma mucho más tranquilo. Cambia las rutinas del sexo convencional para dar paso a una relación lo mas relajada posible, sobre todo en lo que a los juegos preliminares se trata. Dota de más importancia, a besos, caricias, tocamientos, incluso aumenta la segregación de saliva en tus acercamientos sexuales como indicativo de atracción. Esto ayudará a aumentar o recuperar lo primordial, el deseo.

Del deseo a la excitación

El deseo por tener sexo con la persona elegida, es sin duda alguna el punto de partida para luchar contra la ansiedad que haya provocado la falta de apetito sexual. Pero lo habitual es que se produzca una fase de “miedo” que radica en la posibilidad de no contentar sexualmente a la otra persona o que se produzca alguna disfunción sexual. Esto es mucho más común en hombres que mujeres. Ya en ellos la excitación es algo evidente, mientras que las mujeres siempre podrán fingir.

La excitación no deja de ser ese segundo estadio donde luchemos contra la ansiedad, consiguiendo la excitación sexual. Pero no todo el camino está recorrido. Un hombre o mujer podrá tener un alto grado de excitación y, sin embargo, no alcanzar un solo orgasmo.

Muchos hombres, para poner a prueba su grado de excitación, acuden a los servicios sexuales de preciosas escorts. Chicas con las que por lo general cualquier hombre suele llegar más rápidamente a ese grado idóneo de excitación sin tener miedo a dejarlas satisfechas o no. En realidad, por muy buena química que se produzca, no dejan de ser amantes casuales y no la persona a la que se desea conquistar o demostrar una sexualidad sana y concretamente.

Ansiedad y sexo con escorts

Así es el perfil de muchos clientes de las escorts de Madrid, una ciudad donde el estrés lo sufre un tanto por ciento muy alto de la población, y consecuentemente la ansiedad.

Tener una cita sin prisas, disfrutando primero de masajes eróticos y relajantes, para poco a poco lograr la mayor excitación, es siempre mucho más sencillo con escorts que saben muy bien cómo excitar a un hombre. Y si durante la relación, aparece alguna disfunción sexual, como el popular “gatillazo”, serán ellas las primeras en entenderlo debido a que ya lo han visto en múltiples ocasiones.

Por ello, en el terreno sexual, las escorts son chicas jóvenes, pero comprensivas y que podrán ofrecer alternativas para que ellos no se sientan tan mal. Sus armas de conquista son poderosas.

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