Acompañantes de lujo para Nochevieja

Acompañantes de lujo para Nochevieja

En Madrid son muchas las celebraciones sociales que se organizan coincidiendo con el fin de año. Desde fiestas en domicilios particulares, en discotecas o incluso en restaurantes que se disponen para beber y bailar toda la noche.

También muchos son los invitados a estos eventos que tienen más un componente social que estrictamente lúdico. Por este motivo muchos hombres que no tienen pareja estable buscan la compañía de una escort de lujo, bella y sobre todo discreta.

En realidad no es sencillo, ya que esa noche cada escort decide dedicarla a estar con amigos, pero ahí siempre alguna que puede estar dispuesta a hacerse pasar por la amiga íntima, la pareja, o la novia de quien requiera un servicio de esta índole.

Al fin y al cabo lo pasará bien, ya que no se trata de estar una noche encerrada en la habitación de un hotel, ni tampoco dedicando todo el tiempo a mantener relaciones sexuales.

Este tipo de hombres en raras ocasiones recurren a putas de lujo de Madrid que sean  particulares. En primer lugar porque las llamadas independientes siempre podrán ser más informales y fallarles en el último minuto, mientras que las que pertenecen a una agencia, siempre se deben al compromiso con la misma. Incluso si pasara algo que fuera insalvable para la presencia de la escort seleccionada, siempre podrá haber otra que ocupe su puesto.

 

 

Discreción y elegancia

 

Son en este tipo de ocasiones cuando más importante es la verdadera profesionalidad de una escort de lujo.

No todas las chicas que se auto-denominan así tienen las aptitudes necesarias para ser la autentica acompañante de un hombre que precisa de servicios tan especiales como este.

La educación es primordial, por ello muchas escorts que han pasado por la Universidad siempre tendrá mejor conversación que una que no tiene estudios. Además en múltiples ocasiones servirá como tapadera perfecta a su verdadero trabajo como escort de lujo.

La manera de comportarse, que hará que pase desapercibida debe ser la de una auténtica señorita, sin llamar la atención jamás. Debe ser una acompañante, nunca la protagonista por tener un comportamiento no adecuado.

Y si llega a cobrar cierto protagonismo, que sea verdaderamente por su elegancia, belleza y saber estar. Esto que parece tan simple, será el objeto de miradas, envidias, pero lo más importante, el orgullo para quien ha requerido de sus servicios en una noche tan especial.

 

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