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El tener una cita con una puta de lujo en muchas ocasiones no es grato para la chica. Afortunadamente son los casos que menos se dan, pero es bueno recordar que existen motivos para que ellas también se quejen, y por supuesto tienen derechos.

Si lo que deseas es pasar un tiempo en la mejor compañía posible, hay una serie de factores que deberás siempre evitar. Quizá no seas consciente de ello, pero lo cierto es que no será la primera vez que escuche la misma melodía que acaba molestando.

Veamos algunos casos, que por repetitivos, terminan por estropear la efímera relación.

Cualquier puta de lujo nos lo afirmaría, pero estas son las quejas de aquellas que hemos consultado para ponerlas aquí de manifiesto.

En España ocurre lo que en ningún país del mundo. El intento de realizar el coito sin preservativo, por ello, cuando la pasión invade el encuentro no son pocos los que intentan librarse de ellos e intentar eyacular dentro de la vagina de las putas de lujo. Por supuesto que no hay nada que enfade más a las chicas, a pesar de las advertencias anteriores.

Otra de las situaciones que también se dan, son la fuerza con la que algunos hombres cogen las partes más sensibles del cuerpo de la mujer. El cine porno ha hecho mucho daño al respecto, y ellos creen que las putas de lujo se excitan cuanto más aprietan el pecho, meten los dedos en la vagina o dan azotes casi sin venir a cuento de nada.

Pero también es curioso definir la actitud de muchos clientes. Algunos no tienen reparos en ofrecer palabras tan cariñosas como el famoso “Te quiero”, algo que molesta por su misma falsedad. Paradójicamente son los mismos que tras terminar el encuentro tratan a las putas de lujo como si no hubieran estado con ellas, marchándose en multitud de ocasiones sin despedirse.

Por último, y hablando del terreno emocional, algunos hombres pretenden llevar la relación más lejos que la propia cita en sí misma.
Las putas de lujo se cansan de escuchar frases como, ahora tu y yo vamos a comer, te invito. O me podrías hacer un descuento la próxima vez. Pero quizá lo que les pone de los nervios es escuchar repetidamente la misma cantinela: “Una lástima que una chica como tu se dedique a esto”.

Carla Mila

http://www.carlamila.es